CBMC Puerto Rico
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Somos una organización sin fines de lucro dedicada a llevar mensajes de esperanza, ética y valores bíblicos a los entornos laborales con el fin de crear ambientes de respeto y bienestar.
MANÁ del Lunes
CÓMO ENCONTRAR GOZO EN MEDIO DE LA RUTINA LABORAL
Rick Boxx
Un artículo publicado en Harvard Business Review informó que, según diversas investigaciones, para experimentar una vida verdaderamente satisfactoria se necesitan tres elementos: logro, propósito y gozo. Sin embargo, el estudio también concluyó que, aunque los tres son importantes, el más difícil de alcanzar es el gozo. ¿Cómo podemos comprenderlo mejor y experimentarlo con mayor frecuencia?
1. *Considera la vida fuera del trabajo*. La primera conclusión del artículo, titulado «Cómo las personas más ocupadas encuentran gozo», fue esta: la forma en que las personas emplean su tiempo fuera del trabajo es más importante que la cantidad de tiempo que dedican a trabajar.
Las investigaciones demostraron que quienes experimentan mayor gozo durante su tiempo libre también encuentran mayor satisfacción en su trabajo. La Biblia respalda esta realidad. Por ejemplo: _«Un corazón alegre es la mejor medicina; un ánimo triste deprime a todo el cuerpo»_ Proverbios 17:22 (RVC).
2. *Relaciónate regularmente con otras personas*. Una segunda clave, según el artículo, es que las personas experimentan más gozo cuando realizan actividades junto con otros que cuando las hacen solas.
Los investigadores descubrieron que los profesionales disfrutaban mucho más las actividades cuando las compartían con otras personas. Esta observación no sorprende a quienes conocen la Biblia. Eclesiastés enseña: _«Es mejor ser dos que uno, porque ambos pueden ayudarse mutuamente a lograr el éxito. Si uno cae, el otro puede darle la mano y ayudarle; pero el que cae y está solo, ese sí que está en problemas»_ Eclesiastés 4:9-10 (NTV).
¿Te identificas con esta enseñanza? ¿Con quién podrías pasar más tiempo después del trabajo, hoy o durante esta semana?
3. *Elige actividades productivas*. La investigación también concluyó que es importante evitar las actividades excesivamente pasivas si queremos experimentar mayores niveles de gozo.
Después de una larga jornada laboral, muchas personas pasan horas viendo televisión, navegando por las redes sociales o jugando videojuegos. Estas actividades consumen tiempo, pero generan relativamente poco gozo.
En una escala de tres puntos, el gozo alcanza un promedio de 2.4 cuando las personas participan en actividades activas, mientras que las actividades pasivas apenas llegan a 1.7.
Hacer ejercicio, practicar un pasatiempo o servir como voluntario son ejemplos de actividades que producen mucho más gozo que simplemente mirar televisión o desplazarse por las redes sociales.
Como afirma la Biblia: _«Pues el reino de Dios no se trata de lo que comemos o bebemos, sino de llevar una vida de bondad, paz y alegría en el Espíritu Santo»_ Romanos 14:17 (NTV).
4. *Las pasiones personales son importantes*. Un cuarto factor importante para maximizar el gozo es seguir aquellas actividades que verdaderamente nos apasionan. La investigación descubrió que las actividades alineadas con aquello que personalmente encontramos gratificante aumentan significativamente nuestra satisfacción con la vida. Cuando dedicamos tiempo a un pasatiempo o una pasión que hace vibrar nuestro corazón, el gozo crece.
Encontramos un poderoso ejemplo de ello en el rey David, quien escribió: _«Entraré al altar de Dios, al Dios de mi alegría y de mi gozo; y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío»_ Salmo 43:4 (RVR1960).
El corazón de David se llenaba de gozo al adorar a Dios mediante la música. ¿Qué hace vibrar tu corazón?
5. *Diversifica lo que haces*. Finalmente, otro factor para aumentar el gozo es diversificar nuestras actividades. Es importante descubrir aquello que nos apasiona, pero la investigación también advierte del riesgo de concentrar toda nuestra energía en un solo interés. Cuando invertimos exclusivamente en una sola pasión, con el tiempo el entusiasmo puede disminuir. Diversificar nuestras actividades suele producir mayores beneficios.
La Biblia presenta un principio que respalda esta idea: _«Coloca tus inversiones en varios lugares, porque no sabes qué riesgos podría haber más adelante»_ Eclesiastés 11:2 (NTV).
Aunque este principio suele aplicarse a las inversiones financieras, también resulta útil para comprender el valor de diversificar las actividades que realizamos.
*Preguntas para reflexión y discusión*
1. ¿Encuentras gozo en tu trabajo? ¿O consideras que tu empleo es un «mal necesario» que toleras para mantener el estilo de vida que deseas y poder dedicarte a las actividades que realmente disfrutas? Explica tu respuesta.
2. Con frecuencia utilizamos las palabras «felicidad» y «gozo» como si fueran sinónimos. ¿Crees que existe una diferencia entre ambas? Si es así, ¿cuál consideras que es?
3. En el artículo se compara la diferencia entre las «actividades pasivas» y las «actividades activas». ¿Es necesariamente malo participar en actividades pasivas de vez en cuando? ¿Cómo podemos encontrar un equilibrio saludable entre ambos tipos de actividades?
4. ¿Cómo influyen —o deberían influir— tus convicciones espirituales en el gozo que experimentas, ya sea en el trabajo, con tu familia y amigos, o en tus actividades personales? Según 2 Corintios 5:20, ¿encuentras gozo al saber que entras al mundo laboral como embajador de Jesucristo?
*NOTA*:
Si tienes una Biblia y deseas profundizar en este tema, considera los siguientes pasajes: Salmos 5:11-12, 95:1-7, 100:1-3; Juan 15:9-11; 1 Tesalonicenses 5:16-18; Santiago 1:2-4.
*Desafío para esta semana*
Aparta un tiempo esta semana para reflexionar sobre los tres aspectos mencionados en este Maná del Lunes que contribuyen a una vida plena: logro, propósito y gozo. Asigna una calificación del 1 al 10 a cada uno, prestando especial atención al gozo. ¿Sientes que estás experimentando un gozo genuino tanto en tu trabajo como en tu vida en general? Para ayudarte en esta evaluación, pide a un buen amigo, un mentor o algunos consejeros de confianza que compartan contigo su percepción acerca de si consideran que el gozo es una característica evidente en tu vida.
MANÁ del Lunes
*DOS APOYOS PARA TODA BUENA ESTRATEGIA*
Stephen R. Graves
Por lo general, escuchar voces en la cabeza no es una buena señal, pero he aprendido que hay dos «voces» que sí son confiables. Cuando se trata de planificación y estrategia, existen dos voces que debemos escuchar —y mantener en equilibrio—: la reflexión y la humildad. Aquí, dos valiosos apoyos para ser buenos estrategas:
1. *Reflexión*: La idea principal es esta: no seas impulsivo ni superficial al planificar y perseguir tu visión. En lugar de eso, actúa con reflexión y considera el panorama completo.
Vemos este principio en la vida de Jesucristo. Al inicio de Su ministerio, mientras enseñaba y preparaba a Sus discípulos, Jesús utilizó la expresión «calcular el costo»: «Porque ¿quién de ustedes que quiera levantar una torre, no se sienta primero a calcular los costos, para ver si tiene todo lo que necesita para terminarla? No sea que después de haber puesto los cimientos, se dé cuenta de que no puede terminarla, y todos los que lo sepan comiencen a burlarse de él» Lucas 14:28-29 (RVC).
Jesús, hablando a personas familiarizadas con la agricultura, utilizó el ejemplo de construir una torre, probablemente una ampliación de una estructura existente. Su enseñanza era clara: antes de dar un gran paso estratégico y comprometer recursos importantes, evalúa el costo, todos los costos, no solo los iniciales.
Esta es una idea con la que muchos directivos y ejecutivos suelen tener dificultades. El escritor David Brooks afirmó que «los seres humanos somos máquinas de exceso de confianza», citando un estudio en el que el 99 % de los profesionales de negocios sobreestimaron sus probabilidades de éxito.
Se ha dicho que muchos empresarios y profesionales son excelentes velocistas, pero pésimos corredores de maratón. Suena el disparo de salida y corren con entusiasmo para aprovechar una oportunidad: un nuevo mercado, una contratación aparentemente perfecta o una posible adquisición. Pero después descubren que el cambio estratégico era mucho más riesgoso de lo que imaginaron. Comienzan llenos de entusiasmo, pero se quedan sin fuerzas después de recorrer apenas unos metros.
Necesitamos hacernos preguntas como estas:
• ¿Qué recursos necesitaré para llevar este proyecto hasta el final?
• ¿Qué obstáculos podrían surgir?
• ¿Miraré atrás y concluiré que esta fue una decisión impulsiva?
• ¿Quién podría ver esta situación desde otra perspectiva y qué puedo aprender al escucharle?
Las decisiones de gran impacto requieren una reflexión igualmente profunda. Debemos invertir tiempo para tomar decisiones sabias. _«Los planes bien pensados y el arduo trabajo llevan a la prosperidad, pero los atajos tomados a la carrera conducen a la pobreza»_ Proverbios 21:5 (NTV).
2. *Humildad*: Existe un contrapeso a toda esta insistencia en la planificación cuidadosa: no seas presuntuoso ni arrogante respecto a tus propios planes. En lugar de eso, actúa con humildad y reverencia.
Así como Jesús exhortó a calcular el costo antes de tomar una decisión, también debemos recordar que, aun cuando nuestros planes estén bien elaborados, nunca están escritos en piedra.
Esto se aprecia claramente en la carta de Santiago, un libro profundamente práctico y realista. Hacia el final de la epístola encontramos el complemento perfecto de la enseñanza de Jesús:
_«¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala»_ Santiago 4:13-16 (RVR1960).
Todo lo que hagamos debe estar bajo el principio de «si el Señor quiere». No como una frase hecha o una expresión de cortesía espiritual, sino como una convicción profunda:
Dios es bueno; y si decide impulsar mis planes o si decide detenerlos, Él sigue siendo bueno.
La humildad sin reflexión produce líderes que toman decisiones dominadas por las emociones y que con frecuencia dejan las cosas inconclusas.
*Preguntas para reflexión y discusión*
1. ¿Alguna vez tuviste una idea impulsiva y actuaste de inmediato, para después arrepentirte? ¿Cómo fue esa situación y cuáles fueron las consecuencias?
2. Piensa en una ocasión en la que, en lugar de actuar apresuradamente, decidiste reflexionar y «calcular el costo», como enseñó Jesús. Compara el resultado de esa situación con el de la decisión impulsiva que describiste en la primera pregunta.
3. Se sugiere equilibrar la reflexión con la humildad. ¿Qué significa esto para ti y cómo lo pondrías en práctica?
4. ¿Qué significa tomar decisiones y desarrollar estrategias teniendo presente que la voluntad de Dios puede ser diferente de lo que tú deseas? Explica cómo ves que la reflexión y la humildad trabajan juntas en ese contexto.
*NOTA:*
Si tienes una Biblia y deseas profundizar en este tema, considera los siguientes pasajes: Proverbios 20:21, 28:22; Romanos 2:6-8; 1 Corintios 4:1-2; Hebreos 13:17; 1 Pedro 4:10.
*Desafío para esta semana*
¿Estás enfrentando en este momento una decisión importante o un cambio estratégico que requiere actuar con reflexión, sabiendo que la prisa podría resultar muy costosa? Esta semana considera cómo estas dos «voces» —la reflexión y la humildad— pueden ayudarte a tomar la decisión correcta. Recuerda que tanto la reflexión como la humildad implican la disposición de consultar a otras personas y escuchar perspectivas que pueden ser muy distintas de la tuya. Invita a un amigo de confianza, un mentor, un consejero, tus compañeros de rendición de cuentas o tu grupo de CBMC a compartir contigo sus observaciones y consejos sobre la situación que estás enfrentando.
MANÁ del Lunes
*EL PODER INCOMPARABLE DE LA PERSEVERANCIA*
Robert J. Tamasy.
Perseverancia. Podríamos mencionar muchos factores que contribuyen al éxito, tanto de las personas como de las empresas y organizaciones, pero hay uno que aparece de manera constante: la perseverancia. Ya sea para adquirir las habilidades necesarias para un trabajo específico, construir una carrera, desarrollar un producto o servicio, o alcanzar el reconocimiento que conduce a ascensos y mejores ingresos, la perseverancia es un elemento invaluable.
Podríamos hablar también de otras cualidades, como la paciencia y la resistencia, pero la perseverancia es diferente. En ocasiones necesitamos cultivar la paciencia: la disposición para esperar el momento oportuno hasta que llegue la oportunidad o el resultado deseado. En otras circunstancias —ya sea una crisis en el trabajo, en el hogar o en la vida personal—, lo único que podemos hacer es resistir, aferrándonos hasta el final, temiendo lo que podría suceder si soltáramos.
Sin embargo, la perseverancia es una respuesta mucho más activa frente a las circunstancias. Escribiendo desde una perspectiva espiritual, el reconocido autor devocional Oswald Chambers observó:
«La vida de un cristiano está en las manos de Dios como un arco y una flecha en las manos de un arquero. Dios apunta hacia un objetivo que el cristiano no puede ver, pero nuestro Señor continúa tensando el arco, y de vez en cuando el cristiano dice: “No puedo soportar más”. Sin embargo, Dios no presta atención; sigue tensando el arco hasta que Su propósito está en la mira, y entonces lanza la flecha. Ponte en las manos de Dios».
¿Puedes identificarte con esta descripción? ¿Alguna vez has sido llevado hasta lo que parecía el límite de tus fuerzas, sin estar seguro de poder resistir? Es precisamente en momentos así cuando la perseverancia se vuelve más importante, especialmente para quienes deseamos integrar nuestra fe de manera práctica en lo que hacemos en el mundo de los negocios. No siempre sabemos qué está haciendo Dios en nosotros ni hacia dónde nos está dirigiendo, pero seguimos adelante confiando en Su plan.
Mi esposa y yo tenemos más de 50 años de matrimonio. Nos sentimos agradecidos por haber alcanzado este hito que relativamente pocas parejas logran. Si alguien nos preguntara cuál ha sido nuestro «secreto», podríamos hablar de nuestro amor mutuo y de nuestro compromiso. Pero, por encima de todo, ha sido la perseverancia lo que ha permitido que nuestro matrimonio no solo sobreviva, sino que florezca a pesar de toda clase de desafíos.
La Biblia contiene numerosas enseñanzas acerca del valor de la perseverancia. Estas son algunas de ellas:
1. *Reconoce los frutos de la perseverancia*. Durante los tiempos de adversidad solemos ver únicamente los problemas del momento. Sin embargo, Dios está utilizando esas circunstancias como parte de Su proceso para moldearnos y transformarnos en las personas que desea que seamos. _«Y no solo en esto, sino también en nuestros sufrimientos, porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia; la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza»_ (Romanos 5:3-4, NVI).
2. *Comprende que la perseverancia nos desarrolla*. A todos nos gustaría alcanzar madurez y experiencia de forma instantánea, sin esfuerzo alguno. Sin embargo, muchas de las lecciones más valiosas de la vida se aprenden al perseverar en medio de pruebas y dificultades. _«Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia. Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada»_ (Santiago 1:2-4, NVI).
3. *Mantén la mirada puesta en la meta*. El camino hacia los grandes logros rara vez es una línea recta. Está lleno de giros inesperados y obstáculos, pero la perseverancia nos permite avanzar porque mantenemos nuestros objetivos firmemente delante de nosotros. _«Así que, amados hermanos míos, manténganse firmes y constantes, y siempre creciendo en la obra del Señor, seguros de que el trabajo de ustedes en el Señor no carece de sentido»_ (1 Corintios 15:58, RVC).
*Preguntas para reflexión y discusión*
1. ¿Cómo distinguirías entre paciencia, resistencia y perseverancia? ¿En qué se parecen y en qué se diferencian?
2. Piensa en una ocasión en la que tuviste que practicar la perseverancia, cuando los problemas no se resolvieron rápidamente y el resultado era incierto. ¿Cuál fue esa situación y cómo respondiste?
3. ¿De qué manera confiar en Dios y en Sus planes para tu vida puede ayudarte a perseverar en tiempos de dificultad, creyendo que el resultado final será aún mejor de lo que podrías imaginar?
4. ¿Por qué el sufrimiento —ya sea físico, emocional, relacional o mental— suele llevarnos a cuestionar la bondad y el amor de Dios? ¿Cómo crees que sería el mundo si no existiera el sufrimiento, si no hubiera circunstancias difíciles que enfrentar ni necesidad de acudir al Señor en busca de Su sabiduría y dirección?
*NOTA*:
Si tienes una Biblia y deseas profundizar en este tema, considera los siguientes pasajes: Deuteronomio 31:8; Proverbios 3:5-6; Isaías 40:31, 41:10; Jeremías 33:3; Efesios 3:20.
*Desafío para esta semana*
¿Hay algo en tu vida —o en tu trabajo— que en este momento esté exigiendo perseverancia? Si es así, podría ser de gran ayuda compartir lo que estás viviendo con algunos amigos de confianza, un mentor, un consejero o incluso con tu grupo de CBMC.
Pídeles que te apoyen en oración. Además, invítalos a ofrecerte su perspectiva y consejo a la luz de lo que les has compartido.
MANÁ del Lunes
*LA CONVICCIÓN QUE SOBREVIVE A LA CRISIS*
por Chris Simpson.
Es lunes. Los resultados trimestrales son malos. Un cliente importante acaba de irse. El equipo está agotado. Y, en medio de la presión por rendir cuentas, cerrar negocios y demostrar tu capacidad, surge una pregunta que la mayoría de los líderes del mercado laboral no se atreve a expresar en voz alta: «¿Puedo confiar en Dios cuando todo luce así? ¿Cuando todo parece un fracaso?».
El apóstol Pablo responde a esa pregunta en Romanos 4. Señala a Abraham y escribe: _«Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido»_ Romanos 4:20-22 (RVR1960).
Detente un momento a considerar la situación de Abraham: ¡tenía cien años! Su cuerpo estaba prácticamente sin fuerzas. El vientre de Sara había sido estéril durante décadas. Toda la realidad biológica gritaba que la promesa de Dios —tener una descendencia tan numerosa como las estrellas— era imposible. Abraham conocía los hechos. No vivía engañado. Pero se negó a permitir que esos hechos tuvieran la última palabra.
Eso no era pensamiento positivo. Era fe. Era confianza. Era una batalla contra la incredulidad. Y tenía un poder extraordinario.
La fe que Pablo describe aquí no es un optimismo espiritual indefinido. Es la convicción razonada y deliberada de que Dios puede y hará lo que ha prometido, porque esa es Su naturaleza. La fe de Abraham no fue principalmente un sentimiento. Fue una decisión firme, diaria y tomada en primera línea de confiar en Aquel que hizo la promesa, aun cuando esa promesa parecía imposible.
Abraham se fortaleció en la fe mientras daba gloria a Dios en medio de la espera. No después del milagro. Durante la espera. Precisamente en la etapa en que todo parecía decir: «No hay manera de que esto resulte».
Vi esa verdad hacerse realidad en un empresario que formaba parte de un grupo de hombres que dirigía en Florida. Acababa de recibir el diagnóstico de un tercer cáncer. Era una noticia devastadora. Pero lo que hizo después dejó sin palabras a todos los presentes. Comenzó a adorar a Dios. Lo hizo con determinación, sin vergüenza y sin reservas. ¿Quién responde así? Alguien que ha decidido apoyarse completamente en el carácter de Dios, pase lo que pase.
Tú también enfrentas situaciones que parecen imposibles en el trabajo. Ganancias que se reducen. Una carrera profesional estancada. La decisión ética que te cuesta un negocio importante. O quizá un diagnóstico médico que invade también tus lunes.
Esas situaciones son reales. Su peso también lo es. La cultura nos dice que debemos seguir adelante confiando únicamente en nuestras propias fuerzas o refugiarnos en frases bonitas que no tocan el verdadero dolor. Ninguna de esas respuestas resuelve el problema.
La fe bíblica actúa de otra manera. Mira de frente la evidencia contraria y afirma: «Sin embargo, Dios es poderoso». Se aferra a la promesa sin negar que las circunstancias sean difíciles. Cuando continúas dando gloria a Dios en medio de la tensión, tu fe no permanece igual. Crece. Y eso no es una simple metáfora; es una realidad disponible para ti hoy mismo.
El evangelio hace que esta verdad sea concreta. El Dios que prometió vida en medio de la muerte resucitó a Jesús de entre los mu***os. Si hizo eso, también puedes confiarle tus hojas de cálculo, tus estrategias y tus fracasos. La misma fe que le fue contada a Abraham por justicia ahora también se ofrece a ti en Cristo. No como un premio por creer perfectamente —Abraham tampoco lo hizo—, sino como un regalo para todo aquel que confía en Aquel que jamás rompe Sus promesas.
Así que, este lunes, da gloria a Dios antes de que llegue la respuesta. Reconoce con honestidad las circunstancias difíciles, pero recuerda también quién es Dios. Esa actitud está a tu alcance ahora mismo. En la tensión entre lo que ves y lo que Dios ha dicho, tu fe puede crecer. No a pesar de la presión del mercado laboral, sino precisamente en medio de ella. Incluso las pruebas pueden fortalecer tu fe.
*Preguntas para reflexión y diálogo*
1. ¿En qué área de tu vida estás permitiendo que las circunstancias visibles determinen el límite de lo que crees que Dios puede hacer?
2. ¿En qué aspecto de tu vida laboral la autosuficiencia ha reemplazado silenciosamente tu confianza en la provisión de Dios?
3. En términos prácticos, ¿cómo puedes dar gloria a Dios en medio de una situación profesional difícil?
4. ¿Cuándo fue la última vez que viste a Dios obrar en el mercado laboral como respuesta a tus oraciones? ¿Estás permitiendo que ese recuerdo fortalezca tu fe hoy?
NOTA: Si tienes una Biblia y deseas leer más, considera los siguientes pasajes: Mateo 17:17-21; Gálatas 3:6-9; Hebreos 11:1-2, 6-10; Santiago 1:5-8.
*Desafío para esta semana*
Identifica esta semana un punto específico de presión en tu trabajo: un negocio importante, una decisión difícil o una relación complicada. Escribe un atributo del carácter de Dios que responda directamente a esa situación.
Cada mañana, antes de abrir tu correo electrónico, dedica dos minutos a darle gloria a Dios por quién es en medio de esa circunstancia.
Después, comparte ese atributo con un amigo de confianza o con un integrante de tu equipo de CBMC e invítalo a preguntarte, antes del viernes, cómo has visto a Dios obrar. No esperes a que llegue la respuesta para glorificarlo. Dale gloria desde ahora y observa lo que sucede con tu fe.
MANÁ del Lunes
*LA BELLEZA DE TRABAJAR CON ALEGRÍA*
por Rick Boxx.
Mi bisabuelo vivió hasta pasados los 95 años. Wade (ese era su nombre) se dedicaba principalmente a colocar techos y trabajaba como agricultor de medio tiempo. Le encantaba trabajar arduamente y disfrutar la vida. Recuerdo que, cuando el bisabuelo Boxx tenía 89 años, se inclinó hacia mí y, con una chispa en los ojos, me susurró: «No se lo digas a tus padres, pero ayer terminé de poner el techo de la iglesia de la esquina».
¿Puedes imaginar a muchas personas, a esa edad, emprendiendo un proyecto tan exigente? Por el contrario, muchas personas hablan con frecuencia de cuánto esperan el día en que puedan jubilarse, cuando finalmente dejen atrás la rutina diaria del trabajo. Pero no mi bisabuelo. Para él, el trabajo era una actividad llena de alegría; lo consideraba muy importante, incluso más allá de la edad habitual de jubilación.
En todo el mundo podemos contemplar ejemplos asombrosos de personas que se entregaron de lleno a su trabajo. Ahí están las majestuosas iglesias de Europa, la Gran Muralla China, el Taj Mahal en la India y los modernos rascacielos de Dubái. Estados Unidos cada año celebra el aniversario de su fundación, y numerosos edificios de la capital, Washington D. C., dan testimonio del arduo trabajo y la dedicación de muchas personas. Lo mismo ocurre en cada rincón de América Latina.
Se cuenta la historia de un cantero en París, Francia, hace siglos, que trabajaba en una pequeña sección de un muro. Alguien le preguntó: «¿Qué estás haciendo?». Con gran entusiasmo, el trabajador respondió sin dudar: «¡Estoy construyendo una catedral!». Su parte podía parecer pequeña, pero él sabía que era importante.
La mayoría de nosotros nunca tendremos la oportunidad de participar en la construcción de monumentos que perduren durante siglos. Sin embargo, todos podemos encontrar satisfacción —y alegría— en cualquier trabajo que desempeñemos.
Durante gran parte de su vida, el rey Salomón exploró toda clase de placeres, entretenimientos y proyectos ambiciosos que pudo imaginar. Finalmente concluyó que «todo era vanidad» Eclesiastés 1:14 (RVR1960), una expresión que repitió muchas veces en ese libro del Antiguo Testamento. Sin embargo, el rey tuvo una revelación que le mostró que existe propósito en medio de las actividades que, a primera vista, parecen inútiles.
Salomón escribió: _«Entonces me di cuenta de que no hay nada mejor para la gente que ser feliz con su trabajo. Ese es nuestro destino, y nadie nos puede traer de regreso para ver qué pasa después de que hayamos muerto»_ Eclesiastés 3:22 (NTV).
También aconsejó a sus lectores: _«Todo lo que te venga a la mano hacer, hazlo según tus fuerzas. En el sepulcro, que es adonde vas, no hay obras ni proyectos, ni conocimiento ni sabiduría»_ Eclesiastés 9:10 (RVC).
En la Biblia descubrimos que, desde el principio, Dios quiso que el trabajo produjera satisfacción, realización y gozo, en lugar de ser una carga. En el relato de la creación, encontramos que Su primer mandato a Adán y Eva fue: _«Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra… He aquí que os he dado toda planta que da semilla… y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer»_ Génesis 1:28-30 (RVR1960).
Los teólogos llaman a esto el «mandato cultural»: Dios designó a los hombres y las mujeres que había creado para servir como administradores y trabajadores encargados de cultivar y cuidar todo lo que Él había hecho. Esa es la razón por la que personas como mi bisabuelo podían encontrar realización en «todo lo que viniere a su mano para hacer». ¿Tú tienes una actitud de alegría hacia tu trabajo?
*Preguntas para reflexión y diálogo*
1. Cuando vas a trabajar, ¿alguna vez piensas en la jubilación? ¿Simplemente estás tratando de resistir hasta el día en que puedas retirarte y liberarte de las exigencias y responsabilidades diarias del trabajo?
2. Aunque el trabajo que tienes actualmente no sea el ideal o el trabajo de tus sueños, ¿hay aspectos que te brindan satisfacción y un sentido de alegría? Piensa en una o dos cosas de tu trabajo por las que estés agradecido, incluso en tiempos difíciles. ¿Cuáles son?
3. ¿Puedes pensar en alguien que realmente disfrute el trabajo que hace, y que eso sea evidente simplemente al observar su actitud y la manera en que desempeña sus responsabilidades? ¿Qué puedes aprender de esa persona para disfrutar más de tu propio trabajo?
4. Imagina que el trabajo o la carrera que tienes actualmente es exactamente el lugar donde Dios quiere que estés, al menos por ahora, y que Él desea que seas Su representante precisamente allí. ¿Eso cambia tu perspectiva sobre tu trabajo? ¿Por qué sí o por qué no?
NOTA: Si tienes una Biblia y deseas leer más, considera los siguientes pasajes: Proverbios 12:11, 18:9, 22:29; 1 Corintios 3:9; 2 Corintios 5:20; Colosenses 3:17, 23-24.
*Desafío para esta semana*
Dedica un tiempo esta semana para evaluar tu trabajo y tu actitud hacia él. ¿Tus pensamientos acerca de tu trabajo son más negativos que positivos, o realmente disfrutas lo que haces?
Si descubres que tus pensamientos sobre tu trabajo actual son principalmente negativos, comparte esos sentimientos con un buen amigo, un mentor, un consejero de confianza o un pequeño grupo de personas con quienes puedas hablar con honestidad y confidencialidad.
Por otro lado, si encuentras alegría y satisfacción en tu trabajo, quizá puedas servir de apoyo para alguien que esté luchando por encontrar propósito y alegría en el suyo.
Maná del Lunes
*LA IRA NO ES TU AMIGA*
Robert J. Tamasy.
¿Has notado lo enojadas que parecen estar las personas en estos días? Manifestantes gritándose unos a otros en calles y aceras públicas. Comentaristas de noticias en televisión y radio alzando la voz para imponer sus puntos de vista, a menudo interrumpiendo de manera descortés a invitados que no están de acuerdo con ellos. Redes sociales que derraman antagonismo contra personas, individuos y grupos que ofrecen perspectivas y creencias diferentes. Intercambios acalorados entre compañeros de trabajo que interrumpen la jornada laboral.
¿Por qué tantas personas están enojadas? Hay muchas explicaciones posibles, algunas razonables y otras que no lo son. Pero la cuestión fundamental es esta: ¿Qué logran las expresiones de ira y los estallidos emocionales fuera de control? En la mayoría de los casos, no mucho. Por lo general, solo sirven para hacer que las personas se enojen aún más, porque las emociones negativas rara vez resuelven los problemas.
De hecho, a veces las personas ni siquiera saben por qué están enojadas. Un versículo del Nuevo Testamento ofrece una buena descripción: _«La concurrencia estaba confusa: unos gritaban una cosa y otros otra; y la mayoría ni siquiera sabía por qué se había reunido»_ (Hechos 19:32, RVC).
Esto puede suceder en cualquier lugar, incluido el hogar y el lugar de trabajo. Ha ocurrido más de una vez que, después de una larga discusión, los participantes comienzan a preguntarse: «Ahora bien, ¿sobre qué es exactamente que estamos discutiendo?».
Sabiendo que este es un problema común, las Escrituras tienen mucho que decir acerca del poder destructivo y la influencia de la ira. Aquí hay varios ejemplos:
1. *Una emoción en la que nadie gana*. Rara vez surge algo positivo de la expresión de emociones negativas. Nada se gana en una competencia para determinar quién puede gritar más fuerte o demostrar el mayor grado de furia y hostilidad. Es mejor contener las emociones problemáticas que lidiar después con las consecuencias. _«Ya no te irrites ni te enojes; no te alteres, que eso empeora las cosas»_ (Salmo 37:8, NTV).
2. *Una acción impulsiva*. Cuando las personas hacen algo que nos provoca enojo por dentro, una respuesta típica es desahogar esa ira y hacerles saber exactamente cómo nos sentimos. Esto puede hacernos sentir mejor, pero el resultado final suele ser resentimiento, relaciones dañadas y problemas que permanecen sin resolver. La forma en que reaccionamos demuestra la diferencia entre la sabiduría y la necedad. _«El necio muestra enseguida su enojo, pero el prudente pasa por alto la ofensa»_ (Proverbios 12:16, NVI). _«El sabio teme al Señor y evita el mal, pero el necio es impetuoso y temerario»_ (Proverbios 14:16, NVI).
3. *Una opción viable*. La excusa «No puedo evitarlo» cuando se tiene un arrebato de ira no es aceptable. Debemos controlar nuestras emociones —buenas o malas— en lugar de permitir que ellas nos controlen a nosotros. _«Mis amados hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse; pues la ira humana no produce la vida justa que Dios quiere»_ (Santiago 1:19-20, NVI).
4. *Una posición peligrosa*. No resolver un desacuerdo y permitir que las emociones de enojo sigan acumulándose solo puede intensificar el conflicto. Es mejor trabajar hacia una solución, aliviar la tensión y dar por concluido el asunto, que permitir que la ira y la frustración sigan creciendo. _«Si se enojan, no pequen. No permitan que el enojo les dure hasta la puesta del sol, ni den cabida al diablo… Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia»_ (Efesios 4:26-27,31, NVI).
*Preguntas para reflexión y diálogo*
1. Todos se enojan al menos de vez en cuando. ¿Por lo general te consideras una persona de temperamento equilibrado o alguien que tiende a enojarse cuando es provocado? ¿Cómo se manifiesta la ira en tu vida?
2. Piensa en una ocasión en la que fuiste objeto de la ira excesiva de otra persona. ¿Cómo te hizo sentir eso? ¿Ayudó el estallido de ira de esa persona a resolver el conflicto que existía? ¿Por qué sí o por qué no?
3. ¿Qué piensas acerca de por qué parece haber tanta ira —expresada y reprimida— en nuestro mundo actual? Si dependiera de ti, ¿qué soluciones sugerirías?
4. ¿Por qué es tan difícil hacer lo que aconseja el versículo bíblico: «estar listos para escuchar, ser lentos para hablar y lentos para enojarse»? ¿Cómo pueden la paciencia y la prudencia ayudar a desactivar una situación tensa y emocional?
NOTA: Si tienes una Biblia y deseas leer más, considera los siguientes pasajes: Salmo 37:8; Proverbios 14:17,29; 15:18; 17:27; 18:19; 19:19; 20:3; 22:24-25; Colosenses 3:8-10.
*Desafío para esta semana*
Dedica algún tiempo a evaluar cómo manejas la ira. Si descubres que te sientes enojado con frecuencia, trata de identificar las razones: ¿Qué cosas desencadenan tus reacciones de ira? Si la ira es un problema para ti, podría ser útil compartirlo con un consejero o mentor de confianza, un amigo cercano o un grupo pequeño del que formes parte. Podrías descubrir que la otra persona —o personas— están luchando con lo mismo, de modo que puedan apoyarse mutuamente mediante la oración y la rendición de cuentas.
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